Falsos mitos de la Dieta Saludable (III)

Falsos mitos de la Dieta Saludable (III)

¿Es dura esa sensación de que todos los platos que nos vuelven locos son justo los peores para la dieta? Seguramente es una impresión que todos hemos tenido alguna vez y que, como muchas otras, no es al 100% cierta. Igual que la históricamente complicada relación del huevo con la dieta sana o la posición de las frutas en la comida. 

Abordamos la tercera entrega del serial de los falsos mitos de la dieta saludable, con protagonismo también para el agua y los edulcorantes:

La fruta después de las comidas engorda 

En la alimentación, el orden de los factores no altera el producto. Las frutas tienen siempre las mismas calorías y no engordan más o menos por tomarse antes, durante o después de comer. Sí guardan dos claves: que son una fuente importante de vitaminas y minerales, por lo que siempre se aconseja su consumo diario; y que tienen un alto contenido en fibra, lo que provoca efectos saciantes, por lo cual se suelen aconsejar, sobre todo en dietas adelgazantes, antes de las comidas ya que ayudan a tener menos apetito con los platos siguientes.

Los huevos tienen mucho colesterol y son perjudiciales 

En algunas épocas han sido muy demonizados y de hecho, en etapas pasadas se recomendaba no tomar más de uno a la semana. Tienen un alto contenido de colesterol, sí, pero no más elevado que el de otros alimentos que tomamos a diario y, a la vez, poseen nutrientes, proteínas y vitaminas muy beneficiosas para la salud. A día de hoy, se considera que un huevo al día no resulta perjudicial ni efectos notorios en la salud cardiovascular.

La sacarina y los edulcorantes son ideales para adelgazar  

Verdad a medias. Estos productos de síntesis como el ciclamato o el aspartamo mantienen un alto poder edulcorante a la vez que no aportan las calorías que sí añade el azúcar, pero sí hay casos como los de los polialcoholes, que son derivados alcohólicos del azúcar usados por ejemplo en los chicles sin azúcar y galletas dietéticas, que aportan muchos hidratos de carbono que repercuten en un posible aumento de peso. En lo que no hay una posición clara es en que estos productos aumentan el riesgo de cáncer y otras enfermedades.

Lo más rico es siempre lo menos sano  

Siempre nos quejamos de que nuestros alimentos favoritos como el jamón, el marisco o el chocolate, son justo los más perjudiciales para la dieta equilibrada, y eso no es necesariamente cierto. El punto de partida, una vez más, es el del equilibrio entre lo que se consume y lo que se gasta y la variedad en la alimentación. Pasando a lo concreto, sí se advierten las propiedades beneficiosas de alimentos como las gambas, la langosta o las cigalas, mientras que el cerdo ibérico y la caza son fuentes de proteínas. También se ha demostrado que el chocolate tiene muchas propiedades beneficiosas, eso sí, consumido con moderación y en estado muy puro (los productos mezclados con leche, azúcares y otras sustancias no son recomendables).

Es imprescindible tomar ocho vasos de agua al día  

Aparte de que ya vimos en un post anterior que, al contrario de lo que muchos creen, el agua ni engorda ni adelgaza, suele ser bastante cíclica la historia de “consumir siempre un litro de agua al día” o de “beber ocho vasos de agua al día…”. Lo cierto es que el agua, lógicamente, es esencial, pero en último término se trata de una cuestión de saciar las necesidades que reclama el cuerpo y de mantenerse hidratados. Dicho de otro modo: depende de cada persona y de las circunstancias del entorno. Cada uno somos distintos y, desde luego, no es lo mismo un día de invierno a 8 grados que uno de verano a 37. Atender a los llamamientos del propio organismo suele ser la práctica más fiable.