Candidatos y el (casi imposible) reto de alimentarse durante una Campaña Electoral

Candidatos y el (casi imposible) reto de alimentarse durante una Campaña Electoral

(Foto: Guía Repsol)

Fue en las elecciones del pasado diciembre cuando el candidato Mariano Rajoy visitaba la ciudad de Logroño. Entiéndase la acepción del término ‘visitar’ en este contexto: un paseo matinal de apenas unos minutos por la popular Calle Laurel, zona de pinchos por excelencia, donde sólo hubo tiempo para parar con la comitiva a un rápido y bullicioso brindis con Rioja, mientras el delicioso plato de huevos con chorizo e ibéricos que les sirvieron se quedaba intacto en el mostrador de la terraza del único bar al que pudo acercarse. Fue cuestión de minutos, luego un café cortado aún más fugaz en el bar de una calle aledaña y vuelta al coche para el siguiente acto, luego regreso a Madrid, pensando en otro acto por la tarde en… Cantabria.

Seguro que al líder del PP le hubiera gustado quedarse un rato más a saborear aquellos ibéricos, y algún que otro pincho más ya puestos, algo que sí había podido hacer su rival socialista Pedro Sánchez un par de semanas antes, cuando su visita electoral a Logroño sí tuvo algo más de holgura temporal para tomar alguna tapa en la Senda de los Elefantes, acompañado de sus compañeros de partido. Ambos casos ilustran muy bien la carrera frenética que representa la campaña electoral para esos candidatos y acompañantes de los diferentes partidos, cuyas agendas se saturan de eventos de todo tipo (a menudo, con muchos kilómetros de distancia entre ellos) que dejan muy poco tiempo para descansar y, sobre todo, convierten cualquier momento para comer en un reto que no siempre está al alcance.

A muy pocos días de las Elecciones, la Guía Repsol publica un artículo donde dibuja de forma muy interesante ese escenario de campaña y los estragos alimentarios que causa en sus protagonistas. La periodista Pilar Portero empieza hablando del caso de la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, una mujer que presume de respetar las cinco comidas diarias “pero que en estos días lo tiene crudo”. Por eso, un desayuno potente es fundamental: fruta (a poder ser fresas, kiwi o naranja), pan tostado con aceite, queso fresco o pavo, zumo de naranja y leche desnatada. Para el día, no perdona su Cola Cao de media tarde, y siempre lleva encima tortitas o galletas, por lo que pueda pasar, y tiene que dejar de lado su querida comida japonesa. Le encantan los platos orientales, igual que a su compañero y líder de partido, Albert Rivera, quien sin embargo en estos días “lo mismo compra algo en el McDonalds de la estación del AVE de Santa Justa en Sevilla, como tira de bocadillo en avión, en coche o donde pille”.

El jefe de campaña de Podemos, Íñigo Errejón, es otro que lo lleva como puede: “Los horarios son fatales y eso nos empuja a alimentarnos como las boas, igual no hay tiempo de comer nada al medio día y por la noche me zampo todo lo que me pongan”. Él se confiesa “supercarnívoro” y recuerda un acto en Barcelona, “donde tomé un bocadillo a las 3 de la tarde, y en cambio por la noche me inflé”.

Patrones básicos

El desayuno fuerte y la variante del bocata rápido quedan sin duda como opciones de lo más recurrido entre los actores de la campaña electoral. El efímero presidente del Congreso, Patxi López, ahora metido de nuevo en la carrera por el voto, admite que para él “no hay un menú especial, depende de dónde pille”. Admite que come “mal” durante la campaña, si hay suerte a base de pinchos, si no igual el bocata rápido en el coche, pero siempre gusta, al terminar un acto, sentarse con los compañeros a descansar. En su caso, no desayuna fuerte y, de hecho, si le toca coger un vuelo, sólo toma café.

También quedan casos en los que se sobrelleva mejor estos días, como es el de José Luis Centella, secretario general del PCE, que normalmente no es “muy comilón” y se cuida, algo que trata de respetar. “Mi kit de campaña es una petaca pequeña de ron”, dice entre risas. Sobre el atril, todos tienen ideas muy diferentes y hasta opuestas, pero en la trastienda, en el llenar como se puede el estómago durante la frenética campaña, sus comportamientos son más propios de una gran coalición alimenticia.